Petróleo a cien años: lo que significaría un lease estadounidense en Venezuela
- jcarvallo4
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Actualizado: hace 4 días
VENEZUELA · ESTADOS UNIDOS · CHINA
Actualizado el 30 de agosto de 2026.
Delcy Rodríguez, ex-vicepresidenta ejecutiva y presidenta interina de facto de Venezuela, dijo el sábado en un discurso televisado que el proyecto binacional con Estados Unidos está «suscrito por 25 años». Diecisiete campos. Más de 1,5 millones de barriles diarios. 209.335 millones de dólares para el Estado. El contrato no está en Gaceta.
El titular de este artículo habla de un siglo porque esa fue la filtración que lo abrió. El podio dijo 25. El siglo es la otra versión: la de Francisco Monaldi, economista de energía del Baker Institute en Rice; la del Wall Street Journal; la del Financial Times, que presenta a Alejandro Betancourt, empresario venezolano al frente de North American Blue Energy Partners, como socio minoritario de Estados Unidos en la compañía que controlaría más de 65.000 millones de barriles.
La comparación con los enclaves chinos sigue en pie como instrumento. A 25 años el parentesco es de contrato. A 100, si el Journal acierta, es de Hambantota. El papel no se ha visto.
1. Lo que dijo en cámara
El discurso duró unos seis minutos. Miraflores publicó el video. No se depende de un cable.


Bosque de torres de perforación sobre el Lago de Maracaibo, unidas por pasarelas de madera. Fotografía de época; estética de finales de los años veinte.

Vista satelital del Lago de Maracaibo: la forma de pera, el verde de Zulia y el estrecho hacia el golfo en la parte baja del cuadro. NASA.
Delcy Rodríguez, 29 de agosto de 2026, Palacio de Miraflores.
Dijo, textual en lo que importa:
Un proyecto binacional «suscrito por 25 años». Diecisiete campos. Meta de más de 1,5 millones de barriles diarios. 209.335 millones de dólares para el Estado.
Precio de referencia: 65 dólares el barril. «Cerca de 19 dólares ingresan directamente a nuestro país» por barril.
Ocho bloques verdes en la Faja, con regalías mínimas del 16 por ciento e ISLR del 34 por ciento. El contraste que ella misma ofreció: hace treinta años, cuatro bloques verdes con regalía del 1 por ciento e ISLR del 34.
Agradeció a Donald Trump y a Marco Rubio. Nombró a Chevron, Repsol, Eni, Shell y BP como otros acuerdos, no como el paquete de los 17 campos.
La frase de soberanía: «Venezuela conserva la propiedad y la soberanía sobre sus recursos, mientras utiliza capital, tecnología, capacidad operativa para apalancar la recuperación de una industria estratégica duramente golpeada por sanciones.»
La de diplomacia: «Escogimos el camino de la diplomacia con los Estados Unidos de América para transformar nuestras diferencias en cooperación.»
Lo que no dijo en el podio: 65.000 millones de barriles, 100.000 millones de inversión, 55 por ciento, contratos de participación productiva, concesión a 100 años, Gaceta, Asamblea, capital de PDVSA, Machado, OFAC. «Más de 100 años», cuando apareció, fue la experiencia de los trabajadores. No es el plazo del contrato. Quien lo lea como un lease secular está leyendo otro discurso.
«Suscrito» es el verbo que usó. No es un texto en Gaceta. No es un contrato que se pueda leer.
2. Los 19 dólares no son la regalía
Las cifras del podio no se mezclan.

Delcy Rodríguez dijo que, a 65 dólares el barril, «cerca de 19 dólares ingresan directamente a nuestro país». Eso es take del Estado —lo que entra al país—, no una regalía. La regalía que ella misma citó, para los ocho bloques verdes de la Faja, es un mínimo del 16 por ciento. El 16 por ciento de 65 dólares son unos 10,4 dólares. No son 19.
Los cerca de 19 pueden incluir regalía más ISLR —34 por ciento, también en el podio— más otras partidas. El contraste fiscal con el 1 por ciento de hace treinta años es real. No convierte 19 en 16, ni 16 en 19.
3. La otra lectura: un siglo, el Pentágono, NABEP
Horas después del discurso, Francisco Monaldi, economista de energía del Baker Institute en Rice, escribió en X dos versiones del mismo anuncio. No las confirma. Las pone encima de la mesa.
La primera: 17 contratos de participación productiva. Mixtas más campos de PDVSA sin desarrollar. PDVSA titular. El privado opera a cambio de una porción de la producción. 25 años. En los verdes, regalía del 16 por ciento e ISLR del 34. No aclaran la tasa de los campos que ya están en producción. Carga menor que el reglamento del mes pasado. Poca novedad.
La segunda: licencias a 100 años. Mayoría estadounidense, parte gobierno. Offtake preferencial para la Reserva Estratégica y los militares. El dinero, del Departamento de Guerra. NABEP y Betancourt.
Monaldi no elige. ¿Y entonces en qué quedamos?
El Wall Street Journal, el 29 de agosto, una hora antes del discurso, citó a personas involucradas en la negociación.
NABEP operaría. Washington no perforaría. El Ejército no baja a la Faja. El Departamento de Energía tampoco. North American Blue Energy Partners, la firma de Alejandro Betancourt, sería el operador de los 17 campos. El gobierno de Estados Unidos, en este recuento, no es el que saca el barril.
Estados Unidos tomaría un 35 por ciento pasivo de NABEP y, aparte, el derecho a comprar el 20 por ciento de la producción a costo. Pasivo: equity sin mando de la operación. Offtake a costo: un barril garantizado, pagado al costo de extraerlo, no a precio de mercado.
La Office of Strategic Capital, del Pentágono, estructuraría la inversión con penny warrants: warrants a un centavo que dan equity casi sin poner capital. El Departamento de Defensa terminaría sosteniendo el equity y los derechos de compra, no solo un préstamo.

El Pentágono, Arlington.
El Departamento de Estado lideró. La OSC entró tarde. David Lorch, director de esa oficina, estuvo en Caracas en julio. Trump y Rodríguez habrían cerrado el contorno en una llamada días antes, según esas fuentes.
La forma es una compañía privada a propósito. El diseño, dicen las mismas fuentes, busca atar a gobiernos futuros: el papel no sería un decreto del interinato fácil de tumbar, sino un vehículo corporativo con derechos largos. A 100 años, si esa cifra sobrevive. Delcy Rodríguez, en cámara, dijo 25.
Sean Parnell, portavoz del Pentágono, dijo a Reuters que la Office of Strategic Capital no toma participaciones en empresas privadas. Su mandato, según él, se limita a préstamos, garantías o asistencia técnica, incluida la estructuración de transacciones. La Casa Blanca y NABEP no respondieron a Reuters fuera de horario. El Journal describe equity vía penny warrants. Parnell dice que la OSC no toma equity. El choque queda.
Trump habló de «majority control» sobre 65.000 millones de barriles. Associated Press, citando a un oficial estadounidense anónimo, habló de un 55 por ciento de «effective output» y de un operador sin nombrar. El Journal habla de 35 más 20 y nombra a NABEP. 55 no es 35+20. Un 35 pasivo más un 20 de offtake no es, en aritmética de yacimiento, una mayoría operativa. No está claro cómo eso es manejar el petróleo. No está claro cómo suma mayoría.
A mediados de agosto, antes del anuncio del 28, Harry Sargeant III, empresario petrolero de Florida y entonces socio minoritario de NABEP, vendió esa minoría —del orden de 300 millones de dólares— a través de Bluewave Properties Ltd. a una parte cercana a Betancourt. El Tesoro había congelado Bluewave y dio licencia para desinvertir, según Bloomberg, El País y EnergyNow. El dato consolida a Betancourt en NABEP antes del anuncio. Delcy Rodríguez no lo mencionó.
Schreiner Parker, analista de Rystad Energy, dijo al Journal que, si el acuerdo sobrevive a gobiernos posteriores, Trump habrá asegurado reservas estratégicas más allá del shale, y que hay mucha incertidumbre sobre cómo esos barriles pasan de reservas a producción, y sobre quién pone tiempo, esfuerzo y dinero.
Venezuela bombea 1,1 millones de barriles diarios, el orden de Dakota del Norte: no hay efecto inmediato sobre la gasolina.
ExxonMobil y ConocoPhillips, tras meses de empujón, siguen al margen. El Journal cita problemas de seguridad y de derecho.
El arreglo choca, en sustancia, con la Constitución de 1999: el petróleo es de la República y no se vende.
Diego Arria, diplomático venezolano y ex embajador ante la ONU, dijo al Journal que la operación es «absolutamente inconstitucional» porque el gobierno es ilegítimo: «They are seizing it—there’s no other word for it.»
El Financial Times tituló «Controversial Venezuelan executive courts investors after Trump oil deal». En la bajada, Betancourt aparece como socio minoritario de Estados Unidos en la compañía que controlaría más de 65.000 millones de barriles.
Imdat Oner, diplomático turco, ex número dos de la embajada en Caracas y senior fellow del Jack D. Gordon Institute de la Florida International University, dijo en X, citado por el FT, que el acuerdo tiene un problema real de legitimidad porque Rodríguez no fue electa, y que un gobierno electo futuro puede impugnar o renegociar, sobre todo un compromiso a un siglo.
4. Lo que no está claro
No hay contrato publicado. No hay Gaceta. No hay lista de campos.
Delcy Rodríguez dice 25 años, «suscrito». Washington filtra 100 años. Monaldi pregunta en qué quedamos.
Cómo participan Estados Unidos y el Pentágono en el manejo del petróleo. El Journal dice 35 por ciento pasivo más 20 a costo; el Departamento de Defensa sostiene esos derechos; NABEP opera. Trump dice majority control. AP dice 55 por ciento de effective output. Las tres cuentas no calzan. No está claro cómo eso es manejar el petróleo ni cómo suma mayoría.
Parnell dice que la OSC no puede tomar equity. El Journal describe penny warrants de equity. Hay un choque legal sobre el mecanismo.
Quién paga el capex, y en qué plazo. Nadie lo dijo.
Operador: el Journal nombra NABEP y Betancourt, citando a personas involucradas. Rodríguez no. AP lo dejó innombrado.
Sargeant vendió la minoría —unos 300 millones de dólares, Bluewave, una parte cercana a Betancourt; el Tesoro empujó la desinversión—. Es una consolidación previa, no el pacto del viernes. Lo reportaron Bloomberg y El País, no un comunicado oficial.
Tasa fiscal de los campos que ya están en producción: Monaldi dice que no la aclararon. Solo dieron 16 y 34 en los verdes.
Offtake: ¿el 20 por ciento del Journal, el «effective output» de AP, o la majority de Trump? El destino Reserva Estratégica y militares lo atribuye un oficial estadounidense anónimo.
Autoridad de un interinato para comprometer 25 años o 100. Lo plantean Oner, Arria y la Constitución de 1999.
Si un gobierno electo futuro puede deshacer el vehículo privado. El Journal dice que por eso lo pusieron en una compañía.
Las majors: Exxon y Conoco, al margen según el Journal. Chevron no hizo comentarios ante AP. ¿Entran, o se quedan fuera ante un competidor apuntalado por Washington?
Hasta que esas líneas no tengan texto, el eje sigue siendo un discurso de seis minutos.
5. Por qué el anuncio es siquiera posible

El 3 de enero de 2026 fuerzas estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro y lo trasladaron a Nueva York por cargos de narcoterrorismo. Quedó un gobierno interino presidido de facto por Delcy Rodríguez, alineado con Washington. Desde entonces Estados Unidos alivió sanciones, tomó un papel directo en la comercialización del crudo venezolano y depositó ingresos en cuentas estadounidenses. Trump ha dicho en público que controla ese petróleo y que con lo recaudado —habló de más de 13.000 millones de dólares a mediados de año— «se pagó la guerra».
La producción ya habría subido del orden de 300.000 barriles diarios desde la salida de Maduro, según compilados de Bloomberg de entonces. Eso es recuperación operativa. El salto que ahora se anuncia, en una versión o en la otra, es amarrar un paquete de 17 campos y formalizar la renta.
La Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos está en un mínimo de cuarenta años. Hay guerra en Irán y presión sobre el Estrecho de Ormuz. El crudo venezolano está a pocos días de las refinerías de la Costa del Golfo, diseñadas para el pesado de la Faja.
6. Hambantota a 25 años, o a 100
La impresión de enclave chino no nace de una anexión. Nace de un paquete: crédito, empresa estatal, concesión larga, infraestructura propia.

Puerto de Hambantota: terminal comercial.
En 2017 China Merchants Port tomó alrededor del 85 por ciento de la operadora y un lease de 99 años a cambio de unos 1.120 millones de dólares. Sri Lanka sigue siendo dueña del puerto. El hecho real es 99 años de operación exclusiva. A los 99 años las acciones vuelven a Colombo por un dólar.
Chancay, en Perú, inaugurado en 2024 por COSCO, cambia la geografía comercial del Pacífico sudamericano. Sihanoukville, Camboya, es el caso en que la metáfora se vuelve literal: un parque industrial chino en suelo ajeno.
El instrumento venezolano, si el papel existe, se parece a eso. El método político no. China entra como acreedor-constructor. Washington entra como potencia que acaba de reordenar Caracas. La tensión útil es el plazo: 25 en el podio, 100 en el Journal.
Dimensión | Modelo chino típico | Lo que dijo Rodríguez | La otra lectura (Monaldi, Journal, FT) |
|---|---|---|---|
Cómo llega | Tratado con el gobierno de turno y crédito | Discurso de un interinato alineado, «suscrito» | Tras la captura de Maduro; llamada Trump–Rodríguez, según el Journal |
Vehículo | Empresa estatal más banco de desarrollo | No lo dijo | NABEP y la OSC del Pentágono, según el Journal; Parnell lo niega como equity |
Activo | Puerto, mina, zona especial, ferrocarril | 17 campos | 17 campos, 65 mil millones de barriles |
Plazo | 35 a 99 años | 25 años | Licencias a 100 años, según el leak y el Journal |
Dueño del subsuelo | El Estado huésped | «Venezuela conserva la propiedad y la soberanía» | Mayoría estadounidense, parte gobierno |
Qué se busca | Materia prima hacia China | Renta al Estado (cerca de 19 dólares por barril de take) | Crudo preferente para la Reserva Estratégica y los militares; 20% offtake a costo, según el Journal |
Fragilidad | Nacionalismo de recursos y tribunales | Constitución e interinato; no hay Gaceta | Parnell frente al Journal; el 55% de AP no calza con 35+20 |
La analogía más honesta no es «China en Camboya». Es Hambantota o Chancay: un Estado usa empresas y un contrato kilométrico para sentarse encima de un activo que el huésped no puede operar solo. A 25 años, si el papel dice lo que el podio dijo, el parentesco es de instrumento, no de siglo. A 100 años, si el Journal acertara, el parentesco es más estrecho. El papel no se ha visto.
Hay una ironía de diseño. Durante quince años Washington denunció «trampas de deuda» y enclaves chinos. El instrumento que ahora se discute —concesión larga, operador extranjero, control de renta— es pariente. La diferencia es el firmante del lado fuerte: no una empresa estatal con corbata, sino el gobierno que decapitó el régimen.
Otra diferencia favorece a Washington. China necesita llevarse el concentrado y crear valor en Guangdong. Estados Unidos ya tiene las refinerías del Golfo para el Merey y la Faja. El enclave que le interesa es financiero-comercial: quién vende el barril, a quién, y en qué banco entra el cheque.
7. Lo que esto significaría
Falta ver contratos y basamento legal. Gaceta, habilitación, texto. Sin eso, «suscrito» es un verbo de atril.
Esto es mejor que veinte años de entreguismo a Cuba sin retribución, y a Rusia y a China sin control. No es perfecto. No es ideal. Es lo mejor en 26 años de chavismo. Con Estados Unidos hay contrapesos. Con La Habana, Moscú y Pekín, en ese tramo, no los hubo.
Eso no convierte el Journal en Gaceta, ni el 35 por ciento de penny warrants en un hecho, ni el 16 por ciento de regalía en los 19 dólares de take.
En la primera lectura de Monaldi, PDVSA sigue titular y el privado opera. En la segunda, la mayoría es estadounidense y parte es gobierno. Rodríguez no dijo qué ocurre con el capital de PDVSA. Un gobierno interino puede decir «suscrito». Que el papel sobreviva a una Asamblea electa, a un tribunal distinto o a un reclamo de soberanía sobre el subsuelo es otra guerra.
Chevron, Repsol, Eni, Shell y BP, en el podio, son otros acuerdos. No son NABEP.
8. Tres escenarios
Escenario A — El papel se parece al podio
Aparece un texto de 25 años, 17 campos, contratos de participación productiva o algo que se les parece, PDVSA titular, regalía 16 e ISLR 34 en los verdes, take del Estado en el orden de los 19 dólares. Es lo más compatible con lo que Rodríguez dijo. El debate constitucional queda vivo. El siglo del Journal queda como filtración.
Escenario B — El papel se parece al Journal
Cien años, NABEP, 35 por ciento pasivo del Pentágono más 20 de offtake, un vehículo pensado para amarrar al que venga. Máxima señal de control estadounidense. Máxima impugnabilidad dentro de Venezuela. Choca con Parnell, que dice que la OSC no toma equity. Choca con el 55 de AP, que no es 35+20. El activo queda atado a Rodríguez y a Trump.
Escenario C — Dos versiones, ningún contrato
Es el escenario de hoy. Rodríguez habló. Monaldi describió dos lecturas. El Journal puso nombres y porcentajes. El Financial Times y la Casa Blanca reclaman 65 mil millones. Parnell desmiente el equity. No hay Gaceta. Hasta que no haya decreto, ley o contrato publicado, esto es el escenario base.
9. Qué vigilar
Si aparece el texto. Sin texto no hay acuerdo; hay podio.
Si el plazo es 25 o 100.
Si el operador se llama NABEP o no se llama.
Si el 35 por ciento de penny warrants sobrevive a Parnell, o si la OSC se queda en préstamo y garantía, como dice su portavoz.
Si el 55 de AP aparece, se corrige, o se ignora.
Si hay habilitación legislativa o solo un decreto del interinato.
Cómo reaccionan Chevron y las que Rodríguez nombró como otros acuerdos: inversión anunciada, o cautela.
Cierre
China no posee países. Posee cuellos de botella. Donde eso se junta con una zona especial, el visitante siente que cruzó una aduana invisible.
Lo de Venezuela, si se parece a algo chino, se parece a Hambantota: un contrato largo sobre un activo que el Estado no puede poner a producir solo, firmado en asimetría de poder. Se diferencia en que el firmante fuerte acaba de reordenar el palacio.
¿El contrato deja el subsuelo en el Estado venezolano, como dijo Rodríguez, o lo convierte en reserva que Washington y sus empresas pueden asentar en libros, como lee el Journal? ¿A 25 años o a 100? ¿Con qué cláusula de reversión? ¿Quién vende el barril y en qué cuenta entra el cheque? ¿El 35 por ciento es equity, pese a Parnell, o no lo es?
Hasta que no haya documento, nombres de campos y decreto o ley, el eje es un discurso de seis minutos. El resto es versión. ¿Y entonces en qué quedamos?
Nota metodológica
Este artículo se basa en el discurso televisado de Delcy Rodríguez del 29 de agosto de 2026, publicado por Miraflores y visto en video; en dos lecturas que Francisco Monaldi, economista de energía del Baker Institute en Rice, escribió en X horas después; en el reportaje del Wall Street Journal «Inside Trump’s Plan to Give the Pentagon a Stake in Venezuela’s Oil Riches» (Vera Bergengruen, Drew FitzGerald, Collin Eaton y Juan Forero, 29 de agosto); en el desmentido de Sean Parnell, portavoz del Pentágono, a Reuters; en un oficial estadounidense anónimo citado por Associated Press sobre un 55 por ciento de «effective output»; y en lo publicado por el Financial Times bajo el titular «Controversial Venezuelan executive courts investors after Trump oil deal», incluida la cita de Imdat Oner. La venta de la minoría de Harry Sargeant III en NABEP la reportaron Bloomberg, El País (17 de agosto) y EnergyNow. La comparación con enclaves chinos se apoya en AidData, CSIS y análisis de Hambantota. Ningún gobierno ha publicado el contrato. Las cifras de reservas, take, regalía, inversión y producción se citan como las enunció cada fuente, no como auditoría. Los cerca de 19 dólares por barril son take del Estado, no regalía; el 16 por ciento de 65 son unos 10,4 dólares.

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